Ha pasado algo de tiempo, de ese marzo de 2004, cuando por primera vez pasé la lista de clases a mi curso, el Segundo Ciclo de la jornada nocturna del Colegio Cardenal Raúl Silva Henríquez de Río Bueno, sin lugar a dudas, el que inmediatamente llamó la atención de todos fue Felizardo Rodolfo Bahamondez Silva, un gordito de ojos saltones cara redonda y mirada afable que contestó, presente querido profesor, lo que provocó una distensión inmediata de todos los que allí estábamos.
Con esto inmediatamente adquirió el titulo de presidente de curso, cargo que en primera instancia rechazo porque tenía que trabajar para conseguir algo para su querida Feria Libre de Río Bueno, Feria que espero desde ahora lleve su nombre.
Ya en su cargo pusimos manos a la obra, primero, nuestra peña, luego el huetripantu, nuestras reuniones de apoderados, en las cuales los alumnos adultos invitaban a sus hijos y familiares para que los representen y en donde, tu adorado Quitito preguntaba, cuantas anotaciones negativas llevaba su papá y así tantas actividades, que están guardadas en la memoria de todos los que pisaron las aulas de tu colegio querido amigo.
Estimado Felizardo Rodolfo Bahamondez Silva. Sin dudas que tus padres no se equivocaron en llamarte así: Felizardo, son muy pocas personas que le hacen honor a su nombre, tú fuiste Feliz todos los días de tu vida, y tu felicidad la contagiaste a todo un pueblo, pueblo que se volcó a darte un último adiós.
Hoy estarás ausente con tu calida voz y simpatía en nuestras licenciaturas, hoy estarás ausente cada vez que junto a mi familia compremos en el Supermercado El Campesino, hoy estarás ausente moviendo tu mano y saludándome al aire cada vez que pasaba por fuera de tu Radio Rayen. Sin embargo querido amigo siempre estarás presente en la sala de clases de mi corazón.








Sin duda Felizardo estaria feliz de leer esto.